Una de nuestras ex voluntarias ha escrito esto sobre su experiencia en el orfanato de Errachidia. Esperamos que os guste:

Es muy difícil explicar la sensación que uno tiene cuando llega a un sitio así.
Soy enfermera y en mis 10 años de profesión he visto y sentido muchas cosas… no son muchos
años, se puede llegar a pensar, pero puedo asegurar que dan para vivir muchas situaciones desagradables,
emociones de muchos tipos y situaciones también de felicidad y satisfacción. Hay días en los que llegas a
casa con la cabeza en otro sitio, porque sin saber por que razón hay historias dentro de un hospital que se
te clavan más que otras y se pasa mal, hasta el punto de llevarte esa sensación y malestar a tu casa y vivir
con ella, más o menos días.
A pesar de ello, las emociones sentidas en este proyecto que lleva a cabo la asociación Elbassma
en Errachidia no las había experimentado nunca. Cuando decidí participar con ellos en este proyecto, mi
cabeza se llenó de dudas… dudas que lógicamente hasta que no viviera la experiencia no podría aclarar.
¿Sería de fiar la ONG? ¿Qué me encontraría en el orfanato? ¿Cómo de cuidados o descuidados estarían
los niños? ¿Cómo me entendería con ellos? ¿Y si eran reacios a estar con nosotras por ser unas
desconocidas? todo eso aparte de las dudas del propio país claro… la de estupideces y cosas absurdas que
he escuchado a algunas personas después de decirles que había decidido irme a Marruecos de
cooperación… que si los marroquíes no se qué… que si los marroquíes no se cuanto.. que si es peligroso…
que si hay mucho terrorismo…en fin. He de aclarar que después de estar varias veces en el país, solo me
he encontrado con gente maravillosa, que hoy forman parte de mi vida y que me han tratado allí genial,
como si de mi familia se tratara. Para el resto de preguntas, igual de positivas son las respuestas.
Me encontré de casualidad con la asociación de Elbassma. No dudé en ponerme en contacto con
ellos y tras contemplar sus proyectos decidí a atreverme a hacer algo que llevaba muchos años queriendo
hacer: la cooperación internacional. La primera vez que visité Marruecos, un par de meses antes de hacer
el voluntariado, me enamoré del país y tuve claro que era el destino idóneo para iniciarme en eso que
tanta gana tenía. Me di cuenta de que era un país que podía necesitar ayuda en muchos aspectos y que yo
igual podría aportar mi granito de arena. Además, quería adentrarme en su cultura y conocerla mejor,
tapar prejuicios, vivirla desde dentro, para lo bueno y para lo malo. Y ha sido genial, el país me tiene aún
más enamorada que antes.
Respecto a la asociación, solo tengo palabras de agradecimiento. A pesar de las dudas que surgen
cuando te adentras en algo así, desde el principio me dio la seguridad de que era una ONG volcada
realmente con lo que hacía. Se interesan realmente por lo que hacen y eso, cuando estás con ellos en el
terreno, se nota. Gente increíble con unos corazones enormes, que dedican su tiempo en hacer mejores
otras vidas.

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